MARISTAS ÑOS EN EL ISTMO

LOS INICIOS

 

El Grupo de 3 religiosos maristas encabezados por el H. Pedro Damián partió de Francia el 1 de julio de 1899, detrás de ellos arribarían a México en los primeros 5 años de la naciente Provincia Marista Mexicana 195 Hermanos. La mayor parte de ellos fueron franceses aunque también hubo un número respetable de hermanos españoles y algunos suizos e italianos.

 

La labor inicial de los Hermanos se desarrolló en los albores del siglo cuando nuestra Patria contaba con una población aproximada de 14 millones de habitantes, el 80% de los cuales era analfabeta, cuando el pueblo vivía el ocaso del Porfiriato y cuando la temperatura política preparaba el estallido revolucionario. Ya se percibían en el ambiente los vientos encontrados de “Orden y Progreso”, de “Poca política y mucha administración”, de “Tierra y Libertad”, de “Sufragio efectivo no reelección”... En Tehuantepec se preparaba la inauguración de proyectos que transformarían la región como el puerto de Salina Cruz y el Ferrocarril Nacional de Tehuantepec. Apenas 50 años antes de la llegada de los hermanos al Istmo Tehuantepec acababa de ser reintegrada como región del Estado de Oaxaca.

 

Por esta época las obras católicas en el país vivieron un período de resurgimiento, favorecido en parte por la política de tolerancia religiosa y también por la aparición de una nueva generación de Católicos renovados con una mentalidad diferente de la de los Católicos Monarquistas del Siglo XIX. Este catolicismo social de “neocristiandad” inspirado en las Encíclicas Sociales de León XIII expresaba su militancia a través de círculos obreros, semanas sociales, congresos agrícolas, Hospitales, Escuelas, Periódicos y hasta la formación de un Partido Católico.

 

En lo educativo existían en el País cerca de 12,000l escuelas primarias y sólo 33 preparatorias oficiales. La acción educativa era coordinada por el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública cuyo titular fue primero Justino Fernández y luego Justo Sierra. Este último, en 1910, restableció la Universidad Nacional de México. La Escuela Normal de Profesores vivía su segunda década de existencia, había sido fundada en 1887.

 

Las regiones escogidas para plantar la obra marista fueron el Centro del país (10 comunidades), el Occidente (8 casas) y el Sureste (14 comunidades) de ellas la mayoría en poblados de regular tamaño: Motul, Valladolid  Maxcanú, Espita, Ticul, San Cristobal de las Casas, Villahermosa, Campeche y Tehuantepec.

 

Al igual que en otros lugares la solicitud de Fundación y las facilidades para el arranque de la obra tuvieron que ver con llamadas de la Iglesia local a través de los señores Obispos y gracias al apoyo de comités locales o amigos y bienhechores.

 

 

EL COLEGIO SAN LUIS GONZAGA EN TEHUANTEPEC

 

 

A fines de 1903 el Obispo Don Carlos de Jesús Mexía es nombrado obispo de Tehuantepec y gestiona la venida de hermanos para la educación de la niñez.

 

En enero de 1904 son enviados los primeros hermanos a Tehuantepec. El obispo no los esperaba tan pronto, así es de que los alojó en la “casa episcopal”. Antes de que llegaran los hermanos ya existía una escuela parroquial que dirigían las hermanas Teresianas, sin embargo debido a que la comunidad fue azotada por la fiebre amarilla e inclusive murió la hermana Provincial, la escuela fue traspasada a los hermanos

 

Tehuantepec no llegaba a 10 mil habitantes en esa época. Según algunos sacerdotes las personas practicaban “espiritismo y brujería”, tenían como festividades religiosas: Semana Santa, Sábado de Gloria, 12 y 25 de diciembre y la fiesta del santo patrono, sin embargo los matrimonios religiosos eran raros excepto entre los criollos, que al lado de la mujer legítima tenían a la manceba, en el pueblo tehuano lo general era la unión libre.

 

Hermanos tomaron en serio la cristianización y aculturación de la gente y según relata el hermano Michaellis se dedicaban a diversas actividades extra escolares llamadas Asociaciones o Patronages. Estas asociaciones promovían actividades deportivas, literarias y apostólicas: “Limitar la solicitud al sólo tiempo de la clase sería exponer el apostolado a una esterilidad casi completa como lo enseñan los maestros en el arte de formar a la juventud y lo demuestra claramente la experiencia. El ardor de un alma apostólica sabrá arreglárselas para no confinarse en el estrecho salón de clase o en los límites de un horario escolar”.

Las clases inician el 27 de enero de 1904 con 168 alumnos, unos meses después cuentan ya con 220. Son atendidos por cuatro hermanos y un par de maestros. Los hermanos viven en comunidad con Don Carlos y con los padres que atienden la parroquia

 

En Junio y Julio fallecen los hermanos Privato y Auzone.  Los otros hermanos se atemorizaron y ya no quisieron seguir en trabajando. Uno se retira y otro pide cambio.  Se suspendieron las clases pero en agosto llegaron a Mérida hermanos ya veteranos inmunes a la fiebre amarilla y de ahí se dirigieron a Tehuantepec:  H. Tirso (permaneció 5 años) , Alipio (permaneció 4 años) ,  Dié y Gentius (permaneció 8 años hasta que fue trasladado a Motul y después muere en 1915 durante la guerra de su país a los 30 años de edad y 14 de marista).

 

En este segundo inicio Doña Juana C. Romero apoyo a los hermanos asì como había hecho con las hermanas. La Señora Romero costeó las ampliaciones necesarias para el incremento de matricula.

 

Los hermanos daban clase de lectura, escritura, cálculo y catequesis. Cooperaban artísticamente en las fiestas de la parroquia y cívicas

 

Al poco tiempo de morir los hermanos el Obispo Mexia se vio obligado a dimitir por enfermedad,  le sucedió en el cargo monseñor Placencia obispo de Guadalajara.

 

Mons. Mexía había sostenido con su peculio los gastos de los Hermanos pero Mons. Placencia traia la imagen de una sociedad como la de Guadalajara, por lo que quiso construir un seminario diocesano y retiró de los hermanos el subsidio episcopal.

 

Los hermanos pensaron en retirarse pero la Señora Romero que ya sostenía el colegio de las niñas tomó por su cuenta la economía del colegio.

Las labores de los hermanos continuaron hasta 1914 con el ultimo ciclo escolar en el que contaban con 240 alumnos. Tuvieron que retirarse al igual que de otras obras con el avance de los “carranclanes”, las tropas dirigidas por Venustiano Carranza quienes perseguían a todos los colaboradores del anterior régimen, entre ellos a la protectora de los hermanos, por lo que estos tuvieron que salir para evitar ser atacados al ser asociados con ella.

 

 

RAZGOS BIOGRAFICOS DE LOS PRIMEROS MARISTAS Y BIENECHORES

 

H. Privato. Joseph Boher

Nace en Ria, Pirineos Orientales (Francia) el 14 de noviembre de 1881. Llegó a México el 21 de abril de 1903, fue destinado al León y al año siguiente a Tehuantepec.

Muere el 19 de junio de 1904 a los 23 años

 

H. Auzone -  Jules Haon

Nació en Coucouro, Ardéche (Francia), el 1 de enero de 1885. Llegó a México el 1 de mayo de 1903 y estuvo un año en Jacona, completando su formación . En 1904 pasó a Tehuantepec.

Muere el 20 de Julio de 1904 a los 19 años

 

Juana C. Romero", "Juana Cata", "La Bruja "didyazá" ó como se le quiera llamar, nace el 24 de Noviembre de 1837 en el barrio de Xalisco de Tehuantepec, según algunos afirman que fue huérfana desde niña, de padres campesinos y artesanos, aprendió el oficio de sus padres, en la fabricación de enaguas de enredo, y servilletas, no sabia leer ni escribir, sino a los 30 años de edad,  a sus veinte años, templado por sus carencias, forjo un  carácter de mujer emprendedora, se involucra en los movimientos sociales de liberalismo en la guerra de Reforma, de donde conoce al General Porfirio Díaz .

 

   Mujer bella , de facciones y talla casi perfecta, atraía a los caballeros, quienes jamás se negaban a comprarles un cigarro de los que ella fabricaba, pretexto para contemplar sus negros y hechiceros ojos.

  De entre muchas leyendas que se cuentan , se dice que esta mujer ayudo a Don Porfirio a vencer a sus enemigos cuando ella le regalo un manojo de cigarros, en los cuales le proporcionaba datos de importancia militar, el cual ayudo a vencer a sus enemigos.

 

     Su nobleza por la educación  y su afán por desterrar el analfabetismo, le indujeron a traer maestros de la ciudad  de Oaxaca para la enseñanza de los niños de Tehuantepec, construyo así una escuela para varones" San. Luis Gonzaga" y los doto de maestros Maristas, en 1904, pero regresaron a Francia por motivos de la Primera guerra Mundial. Fundo también una escuela para niñas, quien fue atendido por religiosas. en 1892 por Guadalupanas, en 1904 por teresitas y en 1906 por religiosas Josefinas.

 

   Cada primero de enero mandaba comida abundante y buena para los presos, y los surtía de estambres , hilo y palma para sus trabajos, ayudaba a pagar los reemplazos cuando un hombre pobre  era sorteado para servir en el ejército, por que eso equivalía en esa época , despedirse de su familia  por que ya no volvía. Reconstruyó el viejo convento y la catedral de Santo Domingo, construida por Coosijoopí, Remodelo y levanto la barda perimetral del panteón del Refugio, Ayudo a la edificación del Obispado de la diócesis de Tehuantepec. Aporto para la construcción del palacio Municipal y el Zócalo de su ciudad.

 

   Sin Haber concluido su obra enferma y en el camino a la capital del país en busca de ser tratada, muere en la ciudad de Orizaba, Ver. el 19 de Octubre de 1915.

 

  Esta gran mujer istmeña, demostró siempre su gratitud y cariño al pueblo que lo vio nacer, hizo obras materiales de beneficio colectivo, impulso el progreso de Tehuantepec.

 

 

EL REGRESO

 

En 1979 la Provincia decide reiniciar la presencia Marista en Oaxaca y envía a cuatro hermanos para que realicen su trabajo colaborando en diversas obras educativas de la región como el Colegio Morelos, La Escuela Yermo y Parres e inclusive algunas clases en los inicios de la Prepa 4 de Tehuantepec. Los Hermanos colaboran además en otras acciones que requieren las bastas necesidades de la región y bajo la coordinación del Padre Obispo Don Arturo Lona colaboran tanto en la asesoría de agua potable en algunas comunidades así como en la animación de pastoral juvenil en Ixtaltepec.

 

En el Ciclo escolar de 1986-87 se inicia el Bachillerato Tecnológico Industrial “Asunción Ixtaltepec” bajo la dirección del H. Alfonso Fernández Peña. La finalidad era proporcionar una educación media superior con opción técnica con especialidad en máquinas de combustión interna y Administración, para facilitar a los jóvenes de la región el acceso a un trabajo inmediato dadas las dificultades de continuar estudios superiores.

 

En 1991 bajo la Dirección del H. Manuel Villareal y con el apoyo del Padre Obispo Arturo Lona, para poder prestar un mejor servicio, según las necesidades de los jóvenes, el proyecto se transforma iniciando como Bachillerato General. Esto permitió ofrecer una mejor preparación de acuerdo a las necesidades. En ese mismo año inició la construcción de un internado para 96 alumnos con la finalidad de hacer accesible la educación media superior a los muchachos de la sierra. Tanto en la prepa como en el Inter se trabajó de acuerdo con los objetivos de la Diócesis. Poco a poco fueron llegando jóvenes ikoods, mixes, zapotecos de la sierra, chontales, zoques.

 

Fruto del trabajo en la prepa y el inter ha sido el surgimiento de diversos módulos de la misma: En la región mixe Jaltepec de Candayoc y recientemente San Felipe Cihualtepec. En la zona chontal-zapoteca Sta. Ma. Quiegolani. Entre los Ikoods San Mateo del Mar, y en la Colonia Cuauhtémoc. En la actualidad estas preparatorias son dirigidas en su mayoría por exalumnos maristas de Ixtaltepec.

 

Han surgido también prepas hermanas de inspiración marista en Tehuantepec y Salina Cruz, así como en la costa chica: San Lorenzo Jamiltepec, El ciruelo, San Pedro Tulixtlahuaca, Huatulco y Yutandayoo.

 

En el caminar de la prepa y el inter fue integrando desde su inicio elementos tendientes a conformar un proyecto de Educación Popular. Así se incorporan las Comisiones, el trabajo en Areas, el Servicio a la comunidad, el Trabajo manual y el desarrollo de habilidades artísticas y culturales junto con una formación humana abierta e incluyente. Todo ello con la finalidad de formar Sujetos sociales que colaboren en sus comunidades y región en la atención de sus necesidades.

Que el Buen Padre Dios, María y Marcelino continúen acompañando nuestro caminar en estas tierras Istmeñas.